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Las calorías totales que el organismo aprovecha dependen de la calidad de la microbiota o flora intestinal. Según diversas investigaciones advierten que el desequilibrio del microbiota afecta el metabolismo de los nutrientes en lo relativo a la gestión y el almacenamiento de la energía.

Investigaciones tienen como resultados el aumento de protección contra padecer obesidad y así evitar/ prevenir que muchas personas sean afectadas por esta enfermedad crónica. Esto significaría que la selección de los alimentos es la clave para mejorar el conjunto de bacterias que viven en el intestino.

¿Dónde se encuentra el microbiota?

El intestino humano es un órgano complejo que presenta un ecosistema microbiano que contiene cerca de 100 trillones de microorganismos. Según investigaciones, algunos de ellos son más eficientes en la extracción de la energía de los nutrientes consumidos en los alimentos. Esto se traduce en un mayor metabolismo energético, que podría provocar una mayor reserva de grasa y un riesgo a padecer obesidad. Diversos ensayos clínicos en humanos adultos y jóvenes han comprobado que las poblaciones de microbios en el intestino son diferentes entre personas obesas y las que tienen un peso adecuado para su talla.

Un plan diario rico en prebióticos

Los prebióticos más conocidos son la inulina y la oligofructosa, ya que tienen un origen natural y ambos son clasificados como fructooligosacáridos (FOS). La industria alimentaria y farmacéutica, que lideran la venta de métodos para perder peso, extraen estos carbohidratos de reserva de las plantas y los añaden a alimentos o los venden como prebióticos para complementar la dieta. Pero no todos los productos son efectivos ni seguros.

En cambio, las verduras ricas en inulina si pueden lograr el objetivo, sin algún efecto secundario. Según la temporada, se pueden escoger las verduras para un menú rico en prebióticos. Este carbohidrato de reserva que se considera un tipo de fibra soluble. Dentro de esta variedad se encuentra la alcachofa, espárragos, rábano, tomate, cebollas, ajos, entre otros. También, destacan algunas frutas como los plátanos.

Sin embargo, el consumo habitual de prebióticos a través de los alimentos es escaso, apenas se cumplen 800 miligramos diarios a pesar de que la recomendación es de 2 a 6 gramos. Según estudios de hábitos de alimentación de la población general. Dado que el desequilibrio del microbiota (por pérdidas de microorganismos) se conoce como la causa de la hinchazón abdominal, estreñimiento crónico y enfermedad inflamatoria intestinal, puede estar justificado el uso de alimentos enriquecidos con prebióticos o complementos dietéticos como método para compensar la deficiencia.  

Finalmente, además del priorizar el consumo de prebióticos para lograr tu objetivo de bajar de peso hay que tener en cuenta el balance de la alimentación durante todo el día y a cada momento. Para ello es importante que te asesores adecuadamente con una nutricionista.

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