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Actualmente en los supermercados tenemos a nuestro alcance variedad de alimentos 0% grasa, azúcar, light, entre otros. Sin embargo, no todo lo que dice en el envase de un producto alimenticio es real. Para evitar ser engañados por la publicidad tenemos que informarnos de la manera más adecuada, aprendiendo a leer las etiquetas nutricionales y así saber qué es lo que nos aporte el producto.

En los siguientes párrafos les daremos recomendaciones para leer las etiquetas nutricionales de manera adecuada. No hay nada mejor que aprender y nosotros mismo tomar la decisión de elegir los alimentos que nos harán bien.

Tips para leer bien las etiquetas nutricionales:

  1. No dejarse llevar por la imagen frontal de un producto ni con las declaraciones llamativas. Algunas cualidades parecen “milagrosas”: casi ninguna suele ser verdad.
  2. Leer los ingredientes y fijarse si están ordenados según su porcentaje. Por ley los ingredientes que tienen un mayor porcentaje en el producto deben estar al principio de las etiquetas nutricionales (orden de mayor a menor). Cuanto menos extensa es la lista, menos procesado es el producto.
  3. Prestar atención a los productos que incluyan en su listado grasas parcialmente hidrogenadas. Las cuales son perjudiciales para la salud al incrementar el riesgo cardiovascular.
  4. Buscar fechas de consumo preferente y de caducidad y atender a los ingredientes en negrita, en caso de alergias o intolerancias.
  5. Tener en cuenta los octógonos nutricionales que proporcionan información veraz y muy práctica.

¿Qué significan los valores de las etiquetas nutricionales?

Aclaremos qué se esconde detrás de algunos enunciados que aparecen en las etiquetas nutricionales de productos y que son demasiado breves para ser comprensibles a simple vista:

  • Sin azúcares: No más de 0,5 g por 100 g o ml de producto.
  • Sin azúcares añadidos. No se ha introducido ningún tipo de azúcares simples ni disacárido (como la sacarosa), ni ningún edulcorante. PERO Sí puede contener azúcares naturalmente presentes, que se deben indicar en los ingredientes.
  • Bajo contenido en grasa. No más de 3 g/100 g en sólidos y 1,5 g/100 ml en líquidos.
  • Sin grasa. El producto no contiene más de 0,5 g de grasa por 100 g o 100 ml. Están prohibidas las declaraciones con porcentajes: “X% menos de grasa”.
  • Bajo contenido en sodio/sal. El producto no contiene más de 0,12 g de sodio, o el valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.
  • Muy bajo contenido en sal. El producto no contiene más de 0,04 g de sodio o valor equivalente de sal, por 100 g o por 100 ml.
  • Fuente de fibra. Contiene como mínimo 3 g de fibra por 100 g o como mínimo.
  • Light. Los productos con esta etiqueta tienen que cumplir las mismas condiciones que para el término “contenido reducido”. El envase debe indicar las características que hacen que el alimento sea ligero.
  • Además, no se puede indicar que un alimento contiene calcio u otro mineral, si tiene menos del 15% del valor de referencia de nutrientes. En el caso del calcio esta cifra es de 800 mg.

Teniendo en cuenta estos datos, ya podremos comprar nuestros alimentos en el supermercado con más conocimiento. No olvidar que es importante recibir una asesoría nutricional.

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