Existen 3 ingredientes mágicos que nos hacen salivar por diferentes preparaciones: El azúcar, la sal y la grasa. Juntos dan la “fórmula de la felicidad” en los alimentos ultra procesados de las comidas rápidas. Pero esta combinación no ha sido creada al azar, ha sido preparada para que sintamos esa falsa sensación de felicidad, que supuestamente no podemos encontrar en los alimentos no procesados. En este artículo les contaremos porque suceden esas sensaciones y cómo podemos evitar flecharnos por estas comidas que, claramente, no nos aportan nada más que calorías hablando nutricionalmente.

¿De qué trata la falsa felicidad?

Dentro de la fórmula de la felicidad, están 2 ingredientes que no solo intensifican el sabor de los alimentos, también apoyan en alargar la vida útil gracias a su ligero efecto conservante. Nos referimos al azúcar y la sal. Con respecto al azúcar, además, es capaz de activar ese circuito de recompensa en el cerebro (porque consume glucosa) que nos hace sentir mejor. Por otro lado, la grasa provoca esa sensación de atractiva al paladar, influyendo en todos nuestros sentidos, esto llena nuestra boca y consigue una textura más suave.

El psicofísico Howard Moskowitz denomina a esa sensación como bliss point, que genera en el consumidor la “necesidad” de consumir el alimento ultra procesado una y otra vez. Cuando se da la combinación adecuada entre estos 3 ingredientes, la repetición en la compra está asegurada. Y lo favorable (para el productos) es que estas con relativamente accesibles y tienen precios bajos.

Qué tienen en común los productos que hacen llegar al ‘bliss point’

La mayoría tiene sabores intensos que saturan nuestras papilas gustativas ni bien lo pruebas. Obtendremos una explosión de sabor que no encontraremos en alimentos naturales. Y el problema se encuentra ahí! Porque si no encontramos esa sensación en los alimentos no procesados podemos reducir su consumo e incluso eliminarlo, ya que no nos hace “felices”.

Otro punto es que la mayoría tiene una textura blanda y son más sencillos de consumir, no hay necesidad de masticar mucho, lo que nos lleva al concepto de “dispersión de densidad calórica”. Esta característica hace que no seamos tan conscientes de la cantidad de calorías que estamos consumiendo y permita que terminemos buffet o hasta las barras libres…

Si estamos en un local de comida rápida, ¿cómo debemos actuar?

En el caso de ir a comer a comer pizza, hamburguesa, entre otros, tendremos que poner especial atención en lo que escogemos.

Si escogemos una hamburguesa será mejor elegir el tiempo de carne y asegurarnos que sea 100% carne, acompañarla con ensaladas y no agregar muchas más cremas. OJO: Los nuggets o las hamburguesas de esta ave son mezclas de carne de pollo separada mecánicamente con almidones y elaborada con el sobrante que queda en las carcasas del pollo tras el despiece.

Con respecto a las bebidas: Agua ¡¡por favor!! . Para beber, esta opción siempre será más correcta que las gaseosas o refrescos que muchas veces son altamente azucarados. Si unimos estos últimos al resto del menú, estaremos complicando más nuestra ingesta calórica.

No está mal un gustito de vez en cuanto pero siempre recuerda que TODO en exceso es dañino y mucho más lo que no te aporta más que calorías a tu plan nutricional.  No caigas.

Sofía Morales Velásquez

Nutricionista de Libera

CNP 7662

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