999-378916 info@libera.pe

El Alzheimer en nuestro país ya afecta a aproximadamente 200 mil peruanos y se calcula que la cifra se quintuplique para inicios del año 2050. Esta enfermedad, que aumenta su riesgo de padecerla con la edad, empieza con síntomas sutiles como problemas de memoria, dificultar para denominar objetos y luego desorientación en el tiempo y espacio. Según el director del Instituto Peruano de Neurociencias (IPN), el neurólogo Nilton Custodio, la perdida de las capacidades van comprometiendo el funcionamiento familia, social y laboral.

Por ello, el reto común de asociaciones, investigadores y familia que cuidan de los enfermos de es el de contribuir a mejorar su calidad de vida. Dentro de este contexto, la alimentación juega un papel relevante, ya que un paciente con Alzheimer esta propenso a perder peso y llegar a desnutrición lo que está asociado a un aumento de la movilidad y la mortalidad.

La realidad alimentaria, nutrición en el alzheimer

Mientras va avanzando la enfermedad el deterioro de la memoria y del juicio pueden interferir en la vida alimentaria. Si bien no hay evidencias solidadas que relacionen los factores nutricionales a la causa del Alzheimer, la desnutrición y la perdida de peso son compañeras frecuentes de las personas que la padecen.

Según La Fundación Alzheimer España se llega a la malnutrición-desnutrición por diversas razones; la pérdida de memoria influye hasta el punto de olvidar cosas básicas como hacer compras y almacenar alimentos. Se dan cambios sutiles en los primeros estadios que ni la familia lo nota que la persona con alzheimer no se está alimentando. También, sucede el olvido de las preferencias alimenticias y en ocasiones hasta de los gustos, y la dificultad de percibir los aromas y saborear un buen plato.

Por otro lado, la atrofia de ciertas regiones cerebrales implicadas en la regulación de la conducta alimentaria podría estar relacionada con la pérdida de peso severa y la deficiencia de nutrientes, entre ellos las vitaminas B1, B9 y B12, y proteínas como la albúmina, lo que incrementa el deterioro cognoscitivo.

Con el progreso de la enfermedad, aparecen acciones involuntarias como la deambulación, agitación y la intranquilidad, que pueden lograr que el paciente presente un gasto de energía hasta de 1600 kilocalorías mas de lo habitual. Por tanto, si se como menos y gasta más, el resultado es fácil de adivinar. Y junto a la perdida de peso comienzan las complicaciones de salud que reducen la calidad de vida del paciente.

Últimos avances en nutrición en el Alzheimer

  • LIPIDIDIET

Este proyecto europeo estudia el rol de los lípidos (grasas) aportados por la alimentación en la prevención y tratamiento del Alzheimer. Aunque las dietas con altos porcentajes de grasa han sido identificadas como un factor de riesgo para el Alzheimer, también se ha demostrado que el consumir la cantidad adecuada de lípidos es fundamental para la prevención de esta enfermedad.

El aporte suficiente de ácidos grasos esenciales, de ácidos grasos omega 3 (DHA Y EPA) y vitaminas (B1, B6, B12) mantiene la integridad estructural y funcional de las neuronas, células especializadas del sistema nervioso. En la investigación realizada por el proyecto europeo se sugieren que los ácidos grasos omega 3, en concreto, pueden desempeñar un papel relevante en la fisiopatología, la terapia o la prevención de esta enfermedad. Esto abre camino al desarrollo de productos nutricionales que puedas servir de apoyo nutricional para preservar la función cognitiva.

  • Restricción calórica

Otro de los aspectos interesantes que rodea la relación entre esta enfermedad y la alimentación es el planteamiento de cómo afecta el tipo de dieta a su aparición y desarrollo. En Nueva York se publicó un estudio en el Journal of Neurochemistry, donde nos demuestra que una dieta hipocalórica restringida en carbohidratos podría prevenir el Alzheimer gracias a la disminución de la formación de la capa de péptidos beta-amiloides, sustancia presente en mayor cantidad en el cerebro de las personas que padecen esta enfermedad.