La gastritis es una inflamación de la mucosa del estómago que puede ser de tipo agudo, de aparición rápida y se puede resolver en pocos días, o de tipo crónico, en cuyo caso, puede persistir durante años y llegar a producir ulcera péptica, por ello la importancia de conocer la relación entre nutrición y gastritis para la mejora del paciente con esta patología.

Causas del desarrollo de la gastritis

Esta enfermedad se produce con frecuencia por una infección causada por la bacteria Helycobacter pylori. Entre otras causas se incluyen el consumo excesivo de alcohol y otras transgresiones dietéticas (comidas abundantes, abuso de condimentos fuertes e irritantes, etc.), las intoxicaciones de origen alimentario, el estrés, el uso prolongado de ciertos medicamentos (antiinflamatorios y antirreumáticos) o tomar demasiadas aspirinas.

Síntomas de la gastritis

La gastritis se caracteriza por presentar una sensación ardiente en la boca del estómago que puede llegar hasta el pecho, también, es muy característico de esta enfermedad la presencia de acidez estomacal, distensión abdominal, náuseas, en ocasiones vómitos y flatulencias cuando se consumen ciertos alimentos. Debido a esto es fundamental mantener un adecuado control de los alimentos a ingerir ya existe una relación directa entre la nutrición y gastritis, ya sea para favorecer o perjudicar los síntomas señalados.

Recomendaciones dietéticas generales: nutrición y gastritis

A continuación, se señalan los alimentos aconsejados, permitidos con moderación y limitados para contribuir con la evolución positiva de la persona que padece de gastritis.

Tipos de alimentos Aconsejados Permitidos (consumo
moderado u ocasional)
Limitados
(consumo forma
esporádica, en pequeñas cantidades)
Leche y lácteos Total, o bajos en grasa Leche entera, quesos desgrasados, postres elaborados con leche Lácteos altos en grasa, muy maduros o fermentados
Carne, pescado, huevo y sus derivados Bajos en grasa, tanto en el producto como en las preparaciones. Tipos de jamones magros o bajos en grasa Carne de conejo, carne muy condimentada o cocida dos veces, embutidos grasos y viseras.
Cereales, tubérculos y legumbres Todas acompañarlas con verduras para mejorar digestibilidad y tolerancias. Cereales integrales y frutos secos, según tolerancia individual Pan recién horneado, galletas rellenas o bañadas en soluciones azucaradas
Verduras y hortalizas Todas las cocidas, excepto las flatulentas. Zumos comerciales no ácidos, fruta en almíbar Evitar flatulentas (coliflor, brócoli, pimiento crudo, alcachofa) pero depende de la tolerancia de la persona
Frutas Frescas y muy maduras, no ácidas. Fruta no madura, ácidas, frutas desecadas, frutas confitadas.
Bebidas Agua, caldos diluidos o desgrasados, e infusiones suaves Café, té, bebidas con extracto de café, con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas
Grasas y otros productos Aceites vegetales: aceite de oliva, semillas (girasol, maíz, soya) Mermeladas, repostería, gelatina de frutas, mayonesa convencional en pequeñas cantidades Manteca, tocino, preparaciones fritas en grasa, extracto de sopa en cubitos, helados, salsas picantes.

La dieta varía en función de los síntomas y de la evolución de la enfermedad, por ello es recomendable siempre recibir apoyo de una nutricionista. Así, se mantiene una nutrición balanceada y se cumple con los objetivos para no volver a sufrir de todas las molestias y malestares que puede causar la gastritis.

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