Generalmente, se habla de las consecuencias negativas que tiene el usar un estilo educativo autoritario o demasiado exigente con los hijos, sin embargo, así como hay padres fríos y severos, hay padres que son todo lo contrario, permisivos y generosos en exceso, sin darse cuenta de que optar por este estilo de crianza puede ser un arma de doble filo porque lo que los hijos entienden es que sus padres no tienen autoridad sobre ellos y que pueden hacer siempre lo que quieran.

¿Qué lleva a un padre a ser permisivo?

Los padres permisivos son cariñosos y afectuosos, pero al mismo tiempo no saben o no quieren poner reglas ni límites a los niños, pues piensan que pueden traumar a sus hijos tomando como referencia sus propias experiencias. Sin embargo, esta no es lo único que lleva a un padre a ser permisivo, a continuación, mencionaremos otras razones:

  • Los padres cuyos últimos hijos tienen mucha diferencia de edad con sus hermanos mayores.

  • Los padres que son de una edad más avanzada o que están cansados por el desgaste de la educación de los primeros hijos.

  • Los padres muy ocupados: aquellos que no tienen el tiempo para desempeñarse como padres por lo que el sentimiento de culpa los agobia.

  • Cuando se convierten en padres siendo muy jóvenes y quieren seguir viviendo al ritmo de sus amigos solteros, dejando a los hijos bajo el cuidado de alguien más.

¿Cuáles son las consecuencias de ser permisivos con los hijos?

Ser permisivo implica no poner límites y eso supone no ofrecerle unos márgenes en los que poder experimentar con su libertad y esto podría traer las siguientes consecuencias:

  • Hijos con problemas de conducta a causa de no haber fijado normas y límites a tiempo.

  • Niños con pocas habilidades sociales para resolver los problemas por sí mismos, debido a la falta de orientación de los padres y a demasiada libertad.

  • Chicos con problemas de autoestima e inseguridad.

  • Niños perezosos y sin conciencia de sus responsabilidades, debido a la falta de hábitos y rutinas.

  • Hijos impulsivos, inmaduros y descontrolados.

  • Cuando existe una obsesión por parte de los padres de darle a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron de pequeños. Se confunde el amor con el dar constantemente todos los caprichos a los niños. Así́, los hijos se acostumbran a hacer lo que quieren y pierden de vista la referencia de la autoridad

Conclusiones

Las reglas y los límites lejos de ser algo negativo para la educación de los hijos son totalmente necesarias puesto que es la única manera que los niños entiendan las consecuencias de sus actos, de poder inculcarles valores y sobre todo para que se sientan seguros y protegidos dentro de un hogar estable y equilibrado.

Si te consideras un padre permisivo y deseas cambiar de actitud, ten presente que la asesoría profesional es una alternativa muy recomendada y valiosa. Los beneficios lo disfrutarás junto a tu familia.

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