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De todas las palabras que hacen referencia a hechos o eventos sexuales, tal vez la que menos suena dentro de una conversación es la que se refiere al acto sexual privado por excelencia, la masturbación, y mucho menos, y tal vez con rubor y cierto tufo de escándalo, de la masturbación compulsiva. En el presente artículo, desarrollado por nuestra especialidad en psicoterapia sexual, trataremos de profundizar un poco más en este tema.

La masturbación

Masturbarse es una conducta natural que forma parte de la sexualidad tanto femenina como masculina; en sí misma no es dañina, ya que es una forma de descubrir nuestras fuentes de placer a través de explorar, conocer y aprender sobre nuestros cuerpos, lo que nos gusta, lo que nos excita y lo que no. Pero como todo en exceso puede llegar a ser perjudicial.

¿Qué es la compulsión?

La diferencia entre un comportamiento en el que se elige y otro que se impone más allá de la voluntad o la consciencia, define la compulsión. En ese sentido, la masturbación compulsiva, no es otra cosa que la necesidad inquietante de masturbarse, habiendo una pérdida de libertad por parte de la persona afectada y acompañada de ansias y fantasías/pensamientos recurrentes. Esta conducta se convierte en el centro de su vida y supone una interferencia grave en su funcionamiento cotidiano. Este poderoso deseo está en la base de la mayoría de las formas que se consideran dentro del espectro de la adicción sexual (término polémico que en esta ocasión no será motivo de análisis, pero que preferimos utilizar para facilitar la comprensión del lector). La necesidad de ver pornografía, es usualmente un precursor de la masturbación; y las formas más avanzadas de adicción sexual tienen generalmente sus inicios en la masturbación compulsiva.

¿Masturbación compulsiva = Adicción a la masturbación?

Para algunos especialistas la masturbación compulsiva es sinónimo de adicción a la masturbación, ya que se observa en la persona una gran necesidad de repetir el acto masturbatorio para reducir o anular una intensa tensión psíquica producida. Estas personas se masturban con el fin de disminuir su nivel de ansiedad, al igual que lo hacen aquellas que toman una medicación, o recurren al tabaco, alcohol u otras drogas y conductas, y de forma similar que un adicto convencional cada vez necesita mayor repetición del acto masturbatorio para aplacar la ansiedad (que realmente está encubriendo constante sentimientos de soledad, frustración y baja autoestima), que cada vez es más constante.

¿Qué caracteriza a una persona que se masturba compulsivamente?

El masturbador compulsivo se caracteriza por una hipersexualidad que, al no saciarse, está permanentemente presente en el individuo. No le interesa la ternura ni la calidez en la relación íntima, y manifiesta una pérdida de control y de empatía para conectarse con las sensaciones de la otra persona durante un encuentro sexual. Incluso puede darse el caso de que la persona se distancie de las relaciones sexuales y prefiera las prácticas auto-eróticas y de auto-estimulación.

La masturbación está ligada a conflictos con la intimidad sexual y una sensación de incompetencia, allí la masturbación culmina siendo un monólogo en que el protagonismo está centrado en su paraíso de fantasías (lugar en el que siempre recibe lo que desea y en la forma que lo desea). También están inmersas la inseguridad y la dificultad para entablar relaciones sociales, es tal la angustia que le provoca a la persona expresar sus sentimientos, iniciar y cultivar una relación de pareja, que prefiere encerrarse en su mundo. También puede estar relacionada con problemas psiquiátricos o psicológicos, como: abuso sexual, parafilias, abuso de alcohol y otras sustancias, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, etc.

¿Cuáles son las consecuencias psicosociales de la masturbación compulsiva?

Las consecuencias psicosociales que suele traer consigo son: Emocionales (depresión, estrés, ansiedad, sentimientos de culpa, disminución de la autoestima -descuido de su aspecto físico-, inestabilidad emocional e incluso intentos de suicidio) y cognitivas (problemas de atención, concentración, fallos en la memoria y confusión de palabras); aislamiento social (problemas para entablar relaciones amorosas, ruptura de pareja, alejamiento de la familia y amigos); problemas legales, económicos (despilfarro financiero en pornografía, sexo pagado, alcohol, cigarrillo y  drogas) y laborales; enfermedades venéreas, desórdenes alimenticios y de sueño. Así como una serie de problemas físicos (debilidad, fatiga, mareos, incontinencia urinaria, problemas digestivos, sangrado en la eyaculación y dolores permanentes durante la relación sexual, disfunción eréctil, escasa producción seminal, eyaculación precoz o anorgasmia).

Conclusiones

A pesar de los prejuicios y la desinformación que ha existido sobre este tema, la masturbación es una forma de experimentar la sexualidad muy común y bastante generalizada. La masturbación puede acompañar a hombres y mujeres hasta sus últimos días y ser un elemento terapéutico en el abordaje de las disfunciones sexuales. Sin embargo, como en tantos aspectos de la vida, ningún extremo es beneficioso. Los dos polos, la compulsión y la represión de la actividad autoerótica, conducen a trastornos en la vida sexual. Cuando esto se convierte en un problema difícil de evitar y que genera malestar, significa que es momento de buscar ayuda profesional.

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