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Cuando vivimos la ruptura de nuestra relación, atravesamos una etapa triste e inestable, en donde la tristeza, la cólera, la impotencia, e incluso las ganas de vengarse están a la orden del día. En algunos casos nos sentimos terriblemente mal, pensamos que lo que estamos pasando no tendrá fin, o nos encontramos con un cumulo de preguntas tales como ¿Por qué pasó?, ¿Cómo paso?, ¿Por qué a mí?, etc.

El duelo que se vive luego de un rompimiento tiene un impacto similar a vivir la muerte de un ser querido, con la diferencia que cuando algún familiar fallece, eventualmente, es una verdad que tendremos que aceptar; sin embargo, cuando esa persona especial con la que tuvimos una relación se ha ido, nos queda un componente: la esperanza. La esperanza tiende a ser una especie de alimento que mantiene viva la idea de que lo que estoy viviendo no está ocurriendo, que él o ella volverá, que todo se arreglará en unos días, etc. Nos torturamos recordando el pasado, pensamos en la posibilidad de volver a estar juntos y, por tanto, no soltamos y eso nos hace sufrir.

Es importante saber que, en esta situación de duelo, pasaremos por distintas etapas muy variables, qué si bien ocurren de manera universal en todas las personas, no en todas sucede de la misma manera y tampoco durante el mismo tiempo.

El mundo, cultura, televisión, películas, Hollywood, etc. nos han enseñado lo que la pareja debe significar para nosotros, convertimos a esa persona en aquello que todos queremos alcanzar, crecemos con los cuentos del príncipe y la princesa, lleno de romanticismo en el que nos ponemos como propósito el poder llegar a conocer a una persona que nos complemente y con quien vamos a ser felices y consumar ese sueño ideal.

El duelo que se vive luego de un rompimiento tiene un impacto similar a vivir la muerte de un ser querido.

Sin embargo, al explorar sobre ese sueño ideal que deseamos alcanzar, se evidencian diversas creencias, vinculadas a la relación de pareja, que respaldan esta fantasía y que, a partir de ellas, crecemos con ideas erradas de lo que significa compartir nuestro tiempo con una pareja. Aquí van algunas de las creencias que tal vez hayan sido aprendidas por ti y por ende puedan estar dirigiendo lo que significa una pareja en tu vida:

Si una relación dura mucho tiempo es buena, si una relación dura poco tiempo es mala:

Bajo esta creencia, empezamos a utilizar la constante del tiempo como una forma de medir que tan bien o felices hemos sido en nuestra relación de pareja, cuando en realidad las relaciones no son buenas o malas de acuerdo con el tiempo. El tener este pensamiento nos lleva a tener que soportar relaciones disfuncionales, en donde no somos felices, durante mucho tiempo.

Si tengo pareja significa que las cosas van bien conmigo:

Al creer en este pensamiento nos adaptamos al modelo socialmente preestablecido en donde si tengo pareja significa que “lo estoy haciendo bien”, “soy exitoso” y “he conseguido lo que me falta en esta vida”. Depositamos nuestra valía personal y logros en la otra persona considerando que el tenerla junto a nosotros es todo lo que necesitamos alcanzar, dejando de lado otras áreas de nuestra vida.

Es el hombre/ mujer de mi vida:

Pensamos equivocadamente que el hombre o la mujer de nuestra vida es el otro, el único por el que debemos preocuparnos, el único al que debemos valorar o amar, cuando en realidad, solo en la medida en que yo me respete, valore y ame reflejaré ello en mis relaciones. Mi relación con el otro es el reflejo de mi relación conmigo mismo.

Es así como las creencias aprendidas desde pequeños nos alientan a creer que la pareja en un ser ideal que llegará a complementarnos y hacernos felices. Por ello, al enfrentarnos a una ruptura amorosa, se hace más difícil soltar la idea de que ese “alguien” que llegó para completar mi vida se ha ido.

A modo de conclusión:

Es de vital importancia que, en este proceso de duelo, tengamos presente como primera estrategia de ayuda: el autoconocimiento, pues el saber más sobre nosotros mismos nos permitirá poder alcanzar un mayor control sobre lo que nos ocurre.

Si acabamos de terminar una relación de pareja porque estábamos manifestando un patrón disfuncional, de conflicto, violencia o poco entendimiento, significa que estamos más cerca a nuestro proceso de sanación y amor a nosotros mismos. No te lamentes, confía en ti y en tu proceso.

Amate, todo está ocurriendo como debe ser, acepta lo que está sucediendo y fluye.

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