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La modernidad nos ha traído muchos beneficios entre ellos el internet y el acceso a las redes sociales qué hace nuestros días más agradables y simplifican nuestras tareas, sin embargo, estos avances también tienen aristas que pueden ser peligrosas para las personas que hacen uso de la tecnología sin una adecuada orientación o conocimiento de las consecuencias negativas de estas. Es por ello que, es necesario que como padres estemos informados y actualizados sobre las tendencias y los diversos tipos de información a las que acceden nuestros hijos, y así contrarrestar los aspectos perjudiciales del internet, entre ellos los retos virales o modas peligrosas.

¿Qué podemos entender por modas peligrosas?

Las modas peligrosas son aquellas tendencias que se proliferan mediante el uso del internet, en mayor medida en las redes sociales, como Facebook e Instagram, y consiste en el seguimiento de órdenes o patrones que otros usuarios realizan para obtener popularidad o socializar con sus pares, cuando estas acciones comienzan a ser realizados en distintos espacios geográficos, como colegios y universidades de distintas regiones o partes del mundo, se convierte en una acción viral que se convierte en una moda que trata de ser imitada por niños y adolescentes. Estas acciones virales que muchas veces pueden ser inofensivas, como grabar un video imitando a una cantante u alguna acción cómica, en otras requiere realizar acciones extremadamente peligrosas en las que incluso se pone en riesgo la vida de la persona que lo practica.

Algunas de estas modas o retos peligrosos son:

  • Thigh Gap: Tener las piernas extremadamente delgadas para formar un espacio entre los muslos, similar a los de una muñeca Barbie. Esta moda llega a volverse una obsesión que puede llevar a la anorexia o la depresión.
  • La ballena azul: Reto donde se debían seguir una serie de pasos que incluían autolesiones y pruebas de mucho estrés cuyo objetivo final era quitarse la vida.
  • Hot Water Challenge: Echar agua hirviendo en el cuerpo de alguien mientras está desprevenido o arrojarlo sobre sí mismo.
  • Condom Challenge: La persona debe meterse un condón por la nariz y sacarlo por la boca.
  • Tampax on the Rocks: Impregnar un tampón con bebidas alcohólicas para introducirlo en la vagina.
  • Vodka en el ojo: Se vierte vodka dentro del con la finalidad de que el alcohol llegue más rápido al torrente sanguíneo a través de las venas oculares.
  • Balconing: Se trata de lanzarse a una piscina desde un balcón, corriendo el riesgo de sufrir daños físicos o perder la vida.
  • Tide Pod Challenge: Comer, cocinar o morder cápsulas de detergente como si fueran dulces.
  • Juego de la asfixia: Consiste en asfixiar a otra persona hasta que quede inconsciente, grabarlo en video y subirlo a redes sociales.
  • Ice and salt Challenge: Poner sal en la piel y presionarla con hielo, lo que produce una reacción química que provoca quemaduras de segundo grado.
  • Reto del fuego: Consiste en rociarse alcohol por el cuerpo y prenderse fuego cerca de una piscina o bañera para poder apagarlo pronto.
  • Condom Challenge 2: Consiste en arrojar sobre la cabeza de alguien un condón lleno de agua que, al no romperse, la cara de la persona se queda atrapada.
  • El abecedario del diablo o chino: Un joven rasca el dorso de la mano a otro mientras este menciona palabras que comienzan con cada letra del abecedario. A cada palabra la rascada es más fuerte, llegando a producir heridas severas que dejan cicatrices.
  • El reto del desodorante: Uno de los últimos juegos virales, el cual consiste en rociar el desodorante durante el mayor tiempo posible en una parte específica del cuerpo como brazos o piernas, lo que hace que el gas comprimido del mismo llegue a causar quemaduras químicas de segundo grado.

¿Qué lleva a los jóvenes a seguir estas modas?

En primera instancia un adulto puede pensar que estas modas peligrosas carecen de sentido y es evidente el peligro al que el adolescente se expone como para desear realizarlo, o que estas acciones solo son practicadas por jóvenes con problemas familiares o que padecen de algún trastorno psicológico. Sin embargo, esto no siempre es así, la realidad es que todos los chicos pueden caer en la tentación de practicar alguna de estas modas.

La adolescencia es una etapa en la que el ser humano desarrolla su identidad, la cual está ligada con el sentido de pertenencia, por lo que los jóvenes realizan estas prácticas con el fin de ser aceptados y sentirse pertenecientes al grupo. Asimismo, en esta etapa el adolescente aún no ha desarrollado completamente su capacidad de entendimiento y sentido común, y los centros de motivación funcionan con intensidad, por lo que busca vivir experiencias interesantes y retadoras que le brinden altas dosis de adrenalina, como lo son dichos retos virales en internet. Es así que, podemos entonces entender que cualquier menor es propenso a los peligros de estas actividades, muy al margen de su condición socioeconómica, salud o núcleo familiar.

¿Qué podemos hacer ante ello?

  • En primer lugar, es importante estar atentos a las señales de alerta que pueden presentar nuestros hijos o familiares adolescentes como son: Conductas de agresión; aislamiento de su entorno familiar o social; signos de sueño en el transcurso del día como consecuencia de estar conectado a las redes sociales en horario nocturno; cicatrices, quemaduras o hematomas en su cuerpo; ausencia por largas horas en la noche; baja intempestiva y significativa de su rendimiento escolar.
  • Si somos testigos de estas señales debemos conversar y trasmitir confianza para que nos comunique lo que le está pasando antes que el problema se agrave. Incluso si no disponemos de tiempo para estar cerca de nuestros hijos las videollamadas o llamadas para comunicarnos con ellos pueden ser nuestros aliados.
  • Mantenernos informados de los lugares que frecuentan, sus acompañantes y sus horas de salida y retorno, y si tenemos la posibilidad, recogerlos. Estar atentos si cambia de amigos, o frecuenta amigos mayores de edad que no conozcamos.
  • Debemos interiorizar que los adolescentes minimizan involuntariamente las acciones de riesgo, por ejemplo, si un adolescente dice que fuma poco y sabemos que es lo contrario, no implica que este mintiendo. Trata de no hacerlo sentir juzgado.
  • Tener un control de los contenidos a los que tienen acceso (juegos, videos, etc.), poniendo mucha atención al contenido que comparten en sus redes sociales. También debemos conocer a que personajes siguen y qué tipo de contenido comparten sus artistas o influencers.
  • Enseñarles sobre el uso adecuado de las tecnologías y advertirles sobre los problemas o peligrosos que se pueden encontrar en el mundo digital.
  • Fomentar un clima de confianza para que en caso de que tengan un problema, seamos su primera fuente de apoyo a la que recurran.
  • Recuerda siempre que no debemos ser invasivos, pues si queremos que confíen en nosotros es importante respetar su intimidad.

Debido a que la adolescencia es una etapa complicada, es importante que los padres nos mantengamos actualizados sobre las modas o juegos virales que surgen en la internet, para así poder descubrir a tiempo una práctica peligrosa tanto para nuestro hijo como para otras personas. Así también, debemos siempre prestar mucha atención al uso que le dan nuestros hijos a las redes sociales para asegurarnos de que no ponen en riesgo su integridad.

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