¿Te has preguntado cuántas veces te reclamas por las malas decisiones o sientes que tu manera de actuar ante un conflicto no es la que deberías tener? Desde siempre, la sociedad nos impone estándares que tenemos que cumplir, de lo contrario, nos genera juicios negativos que finalmente nos hacen sentir insatisfechos con nosotros mismos. Sin embargo, muy poco se habla de la libertad de ser uno mismo y salir de esta idea de perfección que solo nos genera angustia y malestar personal.

La influencia social

La sociedad nos exige una manera “correcta” de ser: cómo vestir, qué colores combinar, peinados o accesorios. No obstante, desde hace relativamente poco se ha empezado a observar y admirar la imagen de una persona con características “emocionalmente estables”. Usualmente esto se malinterpreta con aquella que nunca se molesta, se irrita o se deprime y, para cualquiera, esto suena sumamente tentador pues nos brinda calma y control de la situación, y nos lleva a querer entrar en este canon de deber ser; lamentablemente, el intento de llegar ahí puede ser frustrante.

De acuerdo con lo difíciles que pueden ser muchas situaciones, cualquiera querría vivir en tranquilidad frente a los problemas, pero no se toma en consideración que lo esencial no es saber ignorar o dejar pasar malos momentos sin que nos afecte, sino justamente tomar el control y aprender a vivir con los conflictos, aprendiendo en cada paso.

Es en este punto donde se inicia la discordancia con lo que somos frente a lo que “deberíamos ser”, tratando de encajar en el espacio donde no deberíamos molestarnos o creer que siempre debemos tomar la decisión correcta. Esto solo nos lleva a perder nuestro verdadero yo e iniciar forzar nuestras actitudes hacia algo que no somos, siendo nosotros mismos los que nos arrebatamos la libertad de ser quienes somos.

¿Me estoy permitiendo ser libre?

Realicemos el siguiente ejercicio: vale preguntarnos, ¿cuántas veces nos hemos reclamado cuando tomamos decisiones incorrectas? ¿cuántos “hubiera” o “debería” se manifiestan en el diálogo con nosotros mismos? “Hubiera decidido esto”, “debería ser así y no como soy”. Sin querer, en estas preguntas solo creamos mayor disconformidad con nosotros mismos, sintiendo frustración por no ser “quien deberíamos ser”. En este sentido, no solo nos quitamos la libertad de equivocarnos o fracasar, sino también nos encarcelamos en un “deber ser perfecto”, quitándonos la oportunidad de resignificar estos errores como un proceso de aprendizaje para futuros escenarios. Al contrario, muchas veces nos hemos encontrado en este reclamo agresivo y continuo que nos hace sentir insatisfacción con nuestra vida, aumentando el nivel de reclamos.

Entonces, ¿qué hacer?

La perfección no existe, pero está en nuestro poder y responsabilidad tomar el control de nuestras decisiones y lo que nos pueda beneficiar, generándonos tranquilidad diaria. Es importante aceptar que muchas veces no obtendremos siempre el mejor escenario, para esto, debemos entender que podemos:

  • Equivocarnos
  • Fracasar
  • Llorar
  • Pedir ayuda
  • Sentirnos orgullosos de pequeños pasos (y no dejar que el resto los minimice)
  • No alcanzar el éxito en el primer intento
  • Molestarnos

Cada uno de esos puntos son solo una respuesta normal a lo que cualquiera se enfrenta, pero al callarlos, nuestra libertad se ve limitada. De este modo, no solo nos restringimos a sentir lo que fluye de manera natural, sino que también nos obligamos a tener que sentir algo que no es nuestro. Entonces, lo importante es conocer nuestras virtudes, pero aceptar mucho más nuestros defectos, saber reconocer cuándo cometemos un error y entender que las consecuencias no siempre serán las mejores. Sólo ahí es donde aprendemos a escoger mejor y tener cada vez mayor control de nuestras vidas; así, entonces, nos desarrollamos a nuestra propia manera, los liberamos de las ataduras de un “deber ser” que no existe y empezamos a sentirnos más tranquilos con nuestros pasos.

Ser nosotros mismos y aceptarnos como tal elimina los reclamos, y es ahí cuando inicia la armonía interna. Resulta conveniente resaltar que cada uno tiene un propio proceso para lograr esta coherencia interna y externa. Si deseas iniciar con un desarrollo personal que te ayude a sentirte bien contigo mismo, o sientes que estás reclamándote constantemente y necesitas ayuda, te recomendamos realizar una consulta psicológica, de modo que puedas conocerte mucho más y sentirte más conforme contigo mismo.

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