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Con frecuencia  hemos escuchado  lo importante que es la familia para cada uno de nosotros, casi siempre tomamos  decisiones importantes en función del concepto de familia, pues este concepto lo hemos  aprendimos desde que éramos niños, niñas y fuimos construyendo a lo largo de la vida.

Existen momentos críticos para la familia, por ejemplo la separación de la pareja nuclear (padre-madre) quienes como fundadores de ésta al separarse pueden dejar a los hijos la sensación que todo ha terminado y que ellos (niños o adolescentes) correrán graves peligros porque sus progenitores ya no están juntos.

Si antes no se amaban, no se respetaban, no se relacionaban sanamente sin conflictos, eso no era importante, lo catastrófico es que la pareja deje de convivir junta.

Ese detalle nos da un claro ejemplo de cómo tendemos a distorsionar  la real importancia  de la familia en nuestras vidas, una familia no se fundamenta en un hogar  “casa”  con todos sus miembros dentro, una familia es mucho más que eso, el rol que juega en la sociedad y para cada uno de nosotros es fundamental  debido a que es el medio natural e idóneo  en el que nos desarrollamos  constantemente  como personas.

¿Qué necesita un ser humano para desarrollarse saludablemente?

El ser humano necesita un medio específico, natural e idóneo  en el cual desarrollarse y de preferencia ese medio tiene que prestar las condiciones para crecer  en forma  saludable, ese medio para el sujeto humano es la familia,  sea una  familia  monoparental (con un solo progenitor, porque el otro progenitor falleció, abandonó, desapareció), tradicional (la que está constituida por  mamá, papá e hijos),  extensa (aquellas familias que comparte convivencia en el mismo inmueble con abuelos, tíos, primos), tengamos en cuenta que  la estructura familiar no determina la funcionalidad de una familia.

El Rol que cumple la familia en la Salud Mental de cada individuo

Es importante considerar que la familia puede ser tipificada por su estructura; es decir, por cómo está constituida, tal como se ha relatado,  sin embargo más allá de esa tipificación, debemos considerar que la familia debe ser funcional, esto implica que cumpla con las funciones que como familia tiene a pesar de la existencia de separaciones, crisis, pérdida de algún miembro, problemas económicos y cualquier situación que la afecte.

¿Cómo se comporta una familia disfuncional?

Ante una crisis, en una familia que no tiene clara la importancia de sus funciones, tiende a debilitarse y en lugar de promover el sano desarrollo de cada uno de sus miembros esta se convierte en un factor de riesgo adoptando conductas poco saludables; como por ejemplo,  el consumo de alcohol u otras drogas situación que puede conllevar a problemas de dependencia a  estas sustancias; descuido y falta de motivación para trazarse metas y  obtener logros en el plano académico, laboral, familiar desencadenando problemas de inadaptación y trastornos afectivos; en casos más drásticos  puede  conllevar a la inmersión en conducta delictiva y conflictos con la ley, todas las descritas son formas de perecer como sujeto en la sociedad actual.

Entonces, ¿cuáles son las funciones en una familia funcional?

La familia cumple con tres  funciones  básicas para el sano desarrollo de cada uno de sus miembros: protección,  cuidado y brindar afecto.

Los hijos se nutren aprendiendo de la experiencia vivida para brindar protección, cuidado y afecto.

Nosotros como padres estamos en la posición de brindarles afecto, atención y acompañarlos en su crecimiento. Esto va a permitir que ellos se sientan guiados y orientados en su desarrollo.

Cada etapa es diferente, implica diversos retos. Conforme van creciendo van adoptando mayor experiencia y también mejores recursos cognitivos para comprender lo que les sucede, pero cuando son pequeñitos nuestro acompañamiento es vital, somos sus referentes que le sirven para comprender lo que les rodea y lo que en su mundo interno está sucediendo.

Reflexiones finales

A pesar de los cambios culturales, sociales y la revolución de la información que hemos experimentado en los últimos tiempos, la familia continúa siendo lo más importante para la adecuada salud mental de las personas.

El Facebook, Twiter, Youtube y otros medios interactivos que comparten los jóvenes no han llegado a reemplazar un abrazo cálido, una conversación amena o la guía parental y el establecimiento de metas en familia.

El regocijo de compartir los buenos y malos momentos en el hogar es algo que últimamente estamos dejando de lado, desconectándonos de nuestros seres queridos. Este alejamiento tiene varias explicaciones, empieza con el tráfico terrible que se vive en diferentes ciudades del país, por las excesivas horas de trabajo, las jornadas de estudio, etc.

Al ir alejándonos de nuestra familia, nos volvemos proclives a enfermedades o dificultades en nuestra salud mental. Por ejemplo, un niño con ansiedad o un adulto con temor al abandono es posible que hayan sido criados en situación de carencia de una persona significativa en el hogar. Lo vemos también en la persona que se siente sola, abandonada y que no tiene en quién confiar, charlar y expresarse libremente.

La importancia de la familia es algo atemporal y será el mejor remedio para los problemas siempre y cuando sea una familia sana a nivel emocional, donde se transmitan libremente los afectos, se comuniquen espontáneamente haya normas claras y respeto entre los miembros.

Así pues, regresen a sus casas, visiten a sus familiares porque estos lazos no pueden verse reemplazados por las cosas materiales.