Uno de los pasos más importantes en el desarrollo y la consolidación de las relaciones de pareja viene a ser la decisión de vivir juntos, hecho que se percibe con mucha ilusión y romanticismo y que suele llegar a convertirse en todo un reto.

En un estudio conformado por 860 participantes en el cual se indagó acerca de “La Atribución de Causas a la Ruptura de Pareja”, el motivo más nombrado hacía referencia a problemas en la convivencia. (Triana, Castañeda y Correa, 2006)

Es por ello que, si bien anteriormente el procedimiento usual se trataba de contraer matrimonio para luego dar inicio a la convivencia, en la actualidad muchas parejas optan por convivir antes de unirse en matrimonio, o incluso de convivir sin la intención de casarse.

Erika Valdivieso López, presidenta del Consejo Regional de Identidad y Familia, indicó que los divorcios aumentaron del 15% al 30% en los últimos siete años, y que en solo cinco años superaron en un 100% al número de matrimonios registrados a nivel nacional. Asimismo, señaló que en el Perú tenemos un 24% de matrimonios frente a un 40% de Uniones de Hecho, que vienen a ser parejas que conviven por más de dos años consecutivos y que se encuentran registradas ante la ley para alcanzar fines y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio. (SUNARP).

Según el Censo realizado en el año 2017 (INEI), en el Perú, desde el año 2007, el porcentaje de casados disminuyó de 28,6% a 25,6% en el área urbana, así como de 28,5% a 26,1% en el área rural. Por otro lado, el porcentaje de convivientes aumentó de un 23,2% a un 25,4% en el área urbana, así como de un 28,6 a un 31,9% en el área rural.

Las diversas opciones en cuanto al matrimonio y la convivencia terminan siendo decisión de cada pareja, por lo que debe respetarse, sin embargo, es innegable que independientemente del orden en que se den, el compartir una mayor cantidad de tiempo y espacio con una pareja significa cambios y desafíos, por lo que a continuación presentamos algunas recomendaciones:

Hacer negociaciones:

Cada persona considera diferentes características y aspectos de la vida como más o menos relevantes que otros, a esto se le llama escala de valores. Sería ideal mantener una misma escala de valores con la pareja, sin embargo, en la práctica, es común que algunos valores no se perciban de la misma manera, por lo que será necesario realizar ciertos pactos que nos permitan prever futuros conflictos ante diversos temas como:

Tareas domésticas:

Llegar a acuerdos sobre las tareas que se deben cumplir en el hogar, considerando además la cantidad de actividades que cada miembro tiene fuera de la casa (Por ejemplo, cuando un miembro de la pareja trabaja y el otro no). Lo ideal sería que ambos se involucren en cierta medida. En caso no se logren acuerdos en tareas que ninguno disfrute, se podrían pactar turnos (Ej. Una semana plancha uno, una semana el otro).

En la atención a los hijos:

Además de dividir la responsabilidad, esto ayudará a fomentar un vínculo más cercano de los hijos con ambos padres.

En la distribución del tiempo juntos:

Enfocándose en las actividades que ambos disfrutan, así como cediendo al realizar actividades que uno prefiera más que el otro (Respetar los turnos).

Tiempo compartido con la familia y amigos:

Debemos respetar los tiempos de nuestras parejas con sus amigos y familiares, incluso si estos no llegan a ser de nuestro total agrado. Se recomienda pactar si ambos prefieren ver a los amigos y familiares por individual o juntos en cada caso.

Tiempo para cada uno:

Existen parejas que disfrutan compartiendo todas las actividades del día, así como también hay parejas que prefieren tener espacios y tiempos propios, ambas opciones son respetables, lo importante es procurar que estos tiempos sean prudentes y pactados con anterioridad.

Fomentar una comunicación asertiva

La comunicación asertiva se basan en las actitudes positivas al relacionarse, expresando ideas y opiniones sin juzgar, insultar o desvalorizar. Es normal tener discrepancias, no obstante, existen diferencias entre discutir y pelear: discutir tiene como objetivo llegar a acuerdos, mientras que pelear se enfoca en imponer nuestra forma de pensar. Lo más probable es que la mayoría de veces ambos tengan una parte de la razón, es transcendental ser empáticos al identificar cómo se puede sentir el otro ante lo que digamos, y sobre todo, ante la forma en cómo lo decimos. Una técnica útil de aplicar al momento de identificar que las discusiones se están transformando en peleas es el Tiempo Fuera, en la cual uno de los miembros solicita parar con la discusión por un tiempo determinado, con el compromiso de retomar la conversación posteriormente con las emociones más calmadas y por ende una mayor objetividad.

Ser fiable

Un pilar básico de las relaciones de pareja es la confianza, y esta se logra mediante el cumplimiento de los acuerdos, así como mediante la congruencia entro lo que decimos, hacemos y pensamos. Es importante que además de respetar a la pareja, seamos fieles a nosotros mismos también, al saber expresar lo que realmente sentimos y queremos, eso sí, sin dejar de lado la asertividad al hacerlo.

Pedir perdón y saber perdonar

En caso se cometa una falta, es importante pedir disculpas, no solo con palabras diplomáticas, sino con un verdadero reconocimiento y arrepentimiento del daño que se ha hecho, así este no haya sido adrede. Es relevante reconocer la responsabilidad, así como buscar enmendar el daño. Usualmente se cree que el perdón es únicamente dirigido hacia aquel que cometió la falta, sin embargo, una parte importante del perdón se relaciona directamente con el ofendido, en el sentido de la necesidad de “dejar ir” para poder avanzar. Mantener el rencor y el resentimiento es como un tomar veneno nosotros mismos esperando que sea el otro quien sufra.

Mantener los detalles

Si bien la rutina tiene algunos aspectos positivos como la facilidad de organización y la comodidad de desenvolverse dentro de lo conocido y estable, es importante no caer en la monotonía. Según el psicólogo Robert Sternberg, para conservar el amor se debe mantener un equilibrio entre la pasión, que se refiere al impulso de estar juntos y la atracción; la intimidad, basada en la confianza y el afecto; y el compromiso, relacionado con la decisión de mantenerse juntos a pesar de las dificultades. Orientar los detalles hacia acciones que refuercen estos tres ejes será siempre una buena opción, ya sea al mantener la pasión encendida con alguna sorpresa, al demostrar afecto con detalles románticos o incluso al reafirmar el compromiso al ceder en algunos aspectos del día a día que sabemos que pueden ser importantes para el otro.

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